Estoy cansada de estar sola en casa, como quien no quiere nada, como quien no hace nada. ¡Pero yo no hago nada, maldita sea!
Quiero ir a dar un paseo, tener amigos para ir por la noche por ahí, reír o hacer ALGO: ¡¡¡ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO ALGO!!!
Necesito hacer algo. ¡JODER!
sábado, 24 de mayo de 2008
viernes, 23 de mayo de 2008
Be jealous
¿Quién quiere? Regalo una ronda de celos al punto. ¿Por qué tiene que ser así? No está, no existen los fantasmas, las pesadillas se desvanecen cuando abres los ojos. ¿Por qué te torturas, por qué te empeñas en mostrar un sentimiento tan dañino? Sólo duele, sólo hace daño. No somos objetos que pasan de mano en mano, tenemos cabeza para elegir sin que pongan gestos o palabras en nuestra boca.
A veces sentir es difícil, pero ahora no. TRUST ME!!
A veces sentir es difícil, pero ahora no. TRUST ME!!
jueves, 22 de mayo de 2008
Pálida

Llega el veranito y las mangas cortas y los escotes abundan. Yo no tengo ganas, no quiero ver mi blanca piel reflejada bajo el sol intenso. ¡Al final reluzco más que él! Y no es algo que me guste, porque no lo hago por ser bella o atractiva... es por palidez.
También he tenido otro déjà vu nada agradable, he visto un montón de X revoloteando. No, no me ha gustado nada. De todos modos, hoy estoy apática. ¡¡Pobre Tito Pulo!! No he vuelto a ser la misma desde después de comer.
Tengo ganas de hacer las paces con mucha gente, tantas como que otras personas dejen de mentirme...
Cambiando de tema, aquí os dejo una perla del oriente:
Saludillos.
¿Tomamos unos mates...?
El mate no es una bebida. Bueno, sí... Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda '¿unos mates?'. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Blancos y Colorados ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un pedacito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde: 'Como tomes vos'.
Los teclados de Entre Ríos (varios) tienen las teclas llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava (caldera) al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores..Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!'.
Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar estúpidamente, '¿está caliente no?'.Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
TE SENTISTE INCLUIDO?.... Compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda '¿unos mates?'. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Blancos y Colorados ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un pedacito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde: 'Como tomes vos'.
Los teclados de Entre Ríos (varios) tienen las teclas llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava (caldera) al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores..Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!'.
Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar estúpidamente, '¿está caliente no?'.Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
TE SENTISTE INCLUIDO?.... Compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.
miércoles, 21 de mayo de 2008
Palabras Inanimadas
Llevo un rato buscando la fecha de inicio de las Palabras Inanimadas pero no lo he encontrado por ninguna parte. De todos modos, debe rondar el año y medio que está esto en marcha. ¡Wow, Sara, por fin algo te dura algo más de unos meses! Por mucho hemos pasado, y aunque han sido pocos los lectores -y menos los comentaristas- os doy gracias por pasaros de vez en cuando por aquí.
La verdad es que ojeando un poco desde el principio me he percatado del cambio que ha experimentado. ¿También habrá sido mi cambio? De reflexiones profundas a anécdotas, canciones y entradas cortas. En el fondo creo que me he estado perdiendo un poco, ahora ya no soy capaz de definirme como antes, he perdido mi capacidad para muchas de las cosas que antes me proponía. Soy una Sara diferente.
He estado pensando... Sara. Hay miles de Saras sueltas por ahí, algunas guapas, otras feas. Incluso he visto alguna bailarina, americana, catalana, alguna perra llamada así. Pero ninguna es yo, ninguna se parece a mí. Nadie parecido a nadie. ¿Cómo puedo orientarme en un mundo que pone nombres al azar? ¿Donde no puedes estar segura de cómo eres porque siempre tendrán una opinión diferente, una anotación que se te había pasado por alto... un punto de vista incluso opuesto al tuyo?
Y entre este mar hay que encontrar las gotas que son las tuyas, las mías. ¡Lo peor es que no sé si las cosas son tan difíciles o soy yo la que las tergiversa! Lo único que aseguro es que yo soy yo, tú eres tú y él es él.

¿Alguien me ayuda? ¿Alguien sabes quién soy, cómo soy...? ¿Cómo me ves?
Aroo... ô-o
La verdad es que ojeando un poco desde el principio me he percatado del cambio que ha experimentado. ¿También habrá sido mi cambio? De reflexiones profundas a anécdotas, canciones y entradas cortas. En el fondo creo que me he estado perdiendo un poco, ahora ya no soy capaz de definirme como antes, he perdido mi capacidad para muchas de las cosas que antes me proponía. Soy una Sara diferente.
He estado pensando... Sara. Hay miles de Saras sueltas por ahí, algunas guapas, otras feas. Incluso he visto alguna bailarina, americana, catalana, alguna perra llamada así. Pero ninguna es yo, ninguna se parece a mí. Nadie parecido a nadie. ¿Cómo puedo orientarme en un mundo que pone nombres al azar? ¿Donde no puedes estar segura de cómo eres porque siempre tendrán una opinión diferente, una anotación que se te había pasado por alto... un punto de vista incluso opuesto al tuyo?
Y entre este mar hay que encontrar las gotas que son las tuyas, las mías. ¡Lo peor es que no sé si las cosas son tan difíciles o soy yo la que las tergiversa! Lo único que aseguro es que yo soy yo, tú eres tú y él es él.

¿Alguien me ayuda? ¿Alguien sabes quién soy, cómo soy...? ¿Cómo me ves?
Aroo... ô-o
martes, 20 de mayo de 2008
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